Los adolescentes de la década del 70’, vivimos las fuertes avenidas del rio Tunino, cuyo nacimiento se origina en la llamada cañada de Papoy, corriendo sus aguas por su cauce, por la avenida Luperon,
luego la calle capotillo, haciendo un giro en la calle Juan Cuevas, haciendo una pequeña perpendicular, a través de un canal que se le construyo, para cruzar por los patios de La Beller, hasta desembocar al río Biran.
luego la calle capotillo, haciendo un giro en la calle Juan Cuevas, haciendo una pequeña perpendicular, a través de un canal que se le construyo, para cruzar por los patios de La Beller, hasta desembocar al río Biran.
Los barahonero saben muy bien que el barrio Semillero, poseía una topografía muy accidentada, en las que confluían varias cañadas, y cuando ocurrían los fuertes torrenciales aguacero de aquella época, todas esas aguas se aposaban en la avenida Luperon, sumada la del río Tunino.
La anegación de las aguas en la principal avenida, causaba gran malestar a los moradores de ese perímetro, y con la construcción moderna del barrio Semillero en barrio Las Flores, se corrigió por siempre esa gran toma que se aposaba en dicha avenida, dando lugar a la construcción de un alcantarillado para recoger las aguas provenientes del río Tunino y el propio barrio las Flores, resolviendo esa incomunidades que padecían los lugareños de aquel entonces, y además los que Vivían aguas abajo del río en la Capotillo, Beller, sus casas dejaron de inundarse.
La cañada de Papoy o río Tunino, era un lugar donde se producía una deliciosa fruta llamada anón, posaban diferentes aves y es partir de los mediados del 80’, que los invasores inician poblar ese lugar, a conciencia de que sabían de que ahí siempre en diversas estaciones del año, surgía el río Tunino, dada que para esa fecha, había una masa de bosque, que hacía que lloviera con frecuencia, pero a pesar del tiempo, el hombre ha venido deforestando la Sierra Bahoruco, donde se alimentan los ríos Tunino, Biran, palomino y otros arroyos.
Después de varios años, el río Tunino nunca amago de romper sus venas, para estos días el río ha vuelto a nacer otras ves, no con la misma fuerza del año 1970, ha encontrado en su nacimiento y a todo lo largo y ancho de su cauce una ocupación humana irresistible, que no le ha quedado a la propia naturaleza seguir corriendo y refrescar a los que viven en ahí y a sus ambos lados, lo que sugerimos a los que habitan en ella, que aprovechen el río para la crianza de camarones y pilapias.
