Escuche con cierta insistencia de que debe
respetarse la regla de oro, establecida por décadas, a los fines de evitar
disturbios y peleas entre las aspiraciones despiadadas por el control absoluto
de los consejos de regidores de los ayuntamientos de las provincias del país,
que se instalan cada 16 de Agosto con motivo de la Restauración de la República
Dominicana.-
Es penoso en la forma como se manejan o se eligen
los directivos de los consejos
de regidores, ya que ellos creen que son empleados de los síndicos, trayendo
así mal manejos de las diferentes partidas asignadas por la Ley No.176-07, para
que trabajen por el bienestar de sus respectivas comunidades.-
La regla de oro, fue una figura que introduce el
legislador político con el interés de que el síndico elija al presidente del
consejo de regidores de su confianza con el propósito de que puedan trabajar
transparente a favor de los munícipes de su demarcación.-
Actualmente la regla de oro, ha sido desviada con
fines inconfesables para que el ejecutivo municipal malverse los fondos
presupuestarios a otros fines, que solamente la población se entera cuando el
sindico o el alcalde entrante denuncia que le han dejados deudas, los vehículos
vuelto chatarra, entre otras dificultades encontradas en la administración
municipal.-
El consejo de regidores y el alcalde o sindico, son
dos órganos, establecido por la Ley 176-07, deben legislar en armonía, unidad,
diáfano y darle uso debidos a los fondos que recibe el ayuntamientos a través
de los arbitrios y los impuestos que recibe el Estado, en la que se debe
invertir en obras, servicios municipales, educación, salud, deporte y genero,
pago del personal.-
No hay razón para que un ayuntamiento del país,
cada 16 de agosto, el síndico saliente entregue al nuevo incumbentes con
cuantiosas deudas, donde reciben de hacienda todos los meses los fondos o
partidas que le toca establecidas por ley, según el tamaño de la municipalidad

