Democracia amenazada a 51 años de Balaguer

Tomado del periódico Hoy.-

Hoy rememoramos 51 años del ascenso de Balaguer al poder
democráticamente y con ello el inicio de un proceso de alternabilidad
ininterrumpida que debemos lamentar, hoy, al reconocerlo amenazado por
ineficacias e ineficiencias en cumplimientos de responsabilidades elementales
del gobierno actual y la posibilidad de salto al vacío ante la ausencia de
oposición convincentemente capacitada para encarnar un buen gobierno.

Luego de Balaguer intentar vanamente transitar hacia la
democracia desde la dictadura, la inestabilidad política con posterioridad al
ajusticiamiento de Trujillo le brindó oportunidades para conducir este tránsito.

Al desestimar los opositores su propuesta en 1961 de
someterse al calendario electoral establecido en la Constitución trujillista,
la nación tuvo 6 gobiernos en 4 años: Consejo de Estado (1962), Bosch y
Triunvirato (1963), Revolución Constitucionalista y Reconstrucción Nacional
(1965), Provisional (1965/66).


Como consecuencia, FFAA y familia dominicana quedaron
divididas, soberanía nacional mancillada, finanzas públicas y economía desechas
impidiendo desarrollo social.

Con el ascenso al poder de Balaguer en julio 01/66 se inició
un proceso de recuperación política y económica con repercusiones sociales.
Fueron evacuadas tropas extranjeras, disciplinada fiscalidad, dinamizadas
finanzas y economía. La familia dominicana fue reunificada con rapidez
inusitada, en comparación a otros países (Ej: España y Chile) donde las heridas
de guerra civil y dictadura pinochetista, todavía no cicatrizan. Los niveles de
desarrollo humano mejoraron: desaparecieron dominicanos “vestidos harapos y con
el vientre repleto de parásitos”.


Los resabios de guerra fratricida e incursiones derivadas de
guerra fría fueron desapareciendo. El pluralismo político fue respetándose y
fomentándose. La alternabilidad se inició en 1978 con el PRD consolidando
libertades públicos e iniciando pactos y diálogos continuados con el retorno Reformista
en 1986. Una democracia que superó escollos que otras, como la venezolana,
inspiradora de la nuestra, lamentablemente no ha superado.


Por eso sorprende y apena que nuestra democracia se haya
degenerado por déficits fiscales originados por derroche de gastos,
endeudamiento, desempleo, precariedades en servicios elementales, concentración
de riquezas, caos y desorden demo territorial, ambiental e institucional, etc; todo
originado en un populismo universalizado: alumnos fijan política educativa,
reos gobiernan prisiones, transportistas rigen tránsito, corrupción e impunidad
no se detienen en puertas de despachos llamados constitucionalmente a cumplir y
hacer cumplir leyes que la proscriben.


Como resultado, nos rige un gobierno agotado que ya ni
siquiera entusiasma con sus aparentes buenas noticias.


Faltando oposición que encarne reclamos ciudadanos impulsores
desmovilizaciones escenificadas carentes de propuestas políticas para el buen
gobierno comprehensivo, el escenario no se compadece con la perfectibilidad que
venía observando nuestra democracia referida a 1966.


Más bien constituye escenario amenazante, potencialmente
conducente a aventuras que harían colapsar lo iniciado hace 51 años.

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