Sin Ofensa, foto tomada de la red.
Aquí, no se cumplió el dicho popular, por donde entra la cabeza, cabe el cuerpo, ese joven quedó atrapado entre los balaustres, el cual iba no para su casa, sino para la ajena con fines de hurto robar, matar, hasta él mismo con grito desesperante que se oían hasta el cielo, que hasta los santos…
