La abogacía penal más allá del expediente policial

Por: Still Pérez Guzmán

La labor del abogado penal no se agota ni debe agotarse en la lectura del expediente elaborado por la policía. Tanto en la defensa como en la acusación, el abogado tiene el deber de construir una comprensión propia y crítica de los hechos, fundada en una investigación activa, rigurosa y responsable.

En el caso del abogado defensor, su virtud esencial consiste en buscar y producir las pruebas que favorecen al imputado, aun cuando el sistema no siempre facilite ese trabajo. La procuración —entendida como la investigación directa de los hechos— constituye la mayor parte del quehacer del abogado que se precie de responsable. Exige horas de esfuerzo sostenido: entrevistar testigos, contrastar versiones, valorar fuentes de prueba y detectar vacíos o sesgos en la investigación inicial. Por eso, lo que finalmente ocurre en el tribunal no es más que la punta del iceberg.

Pero esta lógica no es exclusiva de la defensa. La abogacía en la acusación también está llamada a desempeñar un rol diligente y activo. El abogado acusador no debe limitarse a administrar pasivamente lo que otros investigaron, sino actuar como garante de una recolección eficiente, lícita y técnicamente válida de las pruebas, vigilando la cadena de custodia, la legalidad de los actos de investigación y la correcta incorporación probatoria en juicio. En ese sentido, la buena acusación también investiga, contrasta y depura.

Hoy apliqué nuevamente la procuración, método que aprendí del Dr. Carlos Julio Féliz Vidal, y que consiste en partir del hecho base para construir una visión propia de los acontecimientos, sin depender exclusivamente del expediente policial. Este enfoque fortalece la contradicción, eleva la calidad del debate procesal y contribuye —desde ambos lados del litigio— a decisiones judiciales más justas y mejor fundamentadas.

En definitiva, la abogacía penal responsable no se conforma con lo dado: investiga, verifica y cuestiona. Porque la verdad procesal no se hereda; se construye con trabajo, método y compromiso ético.