Démosle cien días al doctor Cornelio Rodríguez.-

Por la redacción.                                                 
Administrar
un centro de salud público es lidiar con múltiples variables que se producen en
el entorno, y poseer un sentido sine qua non, para salir ileso de las
propuestas acariciadas que le proponen los actores que siempre han sacado
ventaja en detrimento del erario y de pacientes que acuden a cualquier hospital
en busca de prevención de salud.

Entendido
en la materia de salud del Estado, manifiestan que se hace imposible que los
hospitales operen con capacidad de ofrecer un excelente servicio a la ciudadanía,
por la infinita deuda que mantiene el gobierno con organismos internacionales,
el cual debe amortiguar todos los meses; porque se le hace imposible saldarla.

Esa es la
razón, de la crisis que presenta hoy día el sistema de salud dominicano, donde
los hospitales carecen de brindar un servicio de calidad a los que acuden
cotidianamente  por las carencias de
insumo a fines de prevenir enfermedades o medicar al interno.

En mi
ciudad  observo una gran disputa por las
redes sociales, por la destitución de una funcionaria de la salud, en la que se
le quiere endilgar al nuevo director de salud del hospital Jaime mota anomalía que
datan de década atrás por  la inoperancia
y  la dejadez en la que actuaban el
personal administrativo, el director, así como, parte operativa, llevando a los
medios de comunicación denuncias de ese centro hospitalario con el objetivo de hacer brincar como un caballo al recién juramentado medico salubrista Rodriguez Ramirez.

Sin
embargo, empleados de ese hospital, opinaron que antes sucedían problemas más
graves y nunca se denunciaban.

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